Se cumplen 24 años del trágico fallecimiento de Gilda en territorio entrerriano

Este 7 de septiembre se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Miriam Alejandra Bianchi, conocida como Gilda, a los 34 años, luego de sufrir un accidente de tránsito en la Ruta Nacional 12, a la altura del el kilómetro 129, durante una gira por el interior del país. Esa noche, su madre, su hija, tres de sus músicos y el conductor del autobús también perdieron la vida, y doce personas resultaron heridas.

El santuario de Gilda en el lugar de la tragedia.

Antes de convertirse en un ícono de la escena tropical, trabajaba como maestra jardinera; fue esposa, madre y dedicaba su tiempo a las tareas domésticas, lo que se esperaba socialmente para la mujer. Sin embargo, se animó a romper los mandatos y estereotipos para luchar por su sueño: cantar arriba del escenario y que la gente se enamore de sus canciones.

Miriam logró vencer las barreras de su entorno, de los productores e incluso del público: “Yo no tengo drama con mi cuerpo, aunque fue una traba muy fuerte para ser aceptada en la movida tropical. Se usaban mucho las rubias espectaculares tipo vedette y yo con mi cuerpito y mi cara no daba ni ahí con lo que se esperaba. Por eso al comienzo se me cerraron muchísimas puertas. Esta garganta y este corazón hicieron que la gente me quiera como soy”, había manifestado.

A los 29 años fue a un casting convocado por Juan Carlos “Toti” Giménez, quien terminó siendo el productor que la llevó al estrellato y también su último amor. Es que la vida de artista, ir de baile en baile, viajar por toda la Argentina, desembarcar en Bolivia y Perú (dos mercados muy importantes para la música tropical) no fueron compatibles con el modelo de esposa clásico, Gilda estaba cambiando y separarse del padre de sus hijos fue una consecuencia natural de esta crisis.

Muchas de las canciones de la cantante de cumbia fueron versionadas por bandas y artistas de diversos géneros musicales, como Attaque 77 o Los Enanitos Verdes. Incluso, traspasó fronteras y todas las barreras culturales para llevar amor, música y fiesta. 24 años después, Gilda sigue presente en el corazón del pueblo.

Devoción en Entre Ríos

En la actualidad, a 24 años de su fallecimiento, se erige un altar en la localidad entrerriana de Ceibas, a unos metros de donde se produjo el accidente. Allí, donde también se conserva el micro en el que viajaba, llegan fieles de todo el país que le dejan cartas, plegarias, placas de bronce, flores de colores, amuletos, ropa. Para ellos, Gilda los curó, los ayudó a conseguir un trabajo, a tener un hijo o salvó a un familiar. Entre todos alimentan el mito: la milagrosa, la sanadora, la poderosa. En esos metros cuadrados, el tiempo se detiene y se conectan la tierra y el cielo.

Fuente: La Nación – Filo News