Prometió “cagar a trompadas” a un fiscal, pero el juez no lo consideró “entorpecimiento de la investigación” y lo dejó en libertad

Osvaldo A. Bodean

¿Cómo hizo para evitar que su conducta sea tenida por entorpecimiento y zafar de la prisión preventiva un imputado a quien se escucha con nitidez prometiendo “cagar a trompadas” a un fiscal y se jacta de “volver locos” a tres funcionarios para que “nunca más se animen” a allanarlo?

Para responder a este interrogante hace falta reconstruir detalladamente la audiencia llevada a cabo el pasado 21 de septiembre, en la causa caratulada “Mazaira Silveyra Facundo s/coacciones agravadas”, donde el Juez de Garantías 2 Francisco Ledesma desestimó el pedido de prisión preventiva para el imputado, que había sido formulado por el Fiscal José Arias.

Antes de avanzar, es necesario un dato de contexto: Facundo Mazaira Silveyra está acusado como partícipe en uno de los delitos que se le atribuyen a la megabanda desarticulada en Concordia en mayo último, además de considerárselo también miembro de la asociación ilícita. Habría pruebas, entre ellos algunos audios, que demostrarían que Mazaira sabía que la banda estaba por robar un acoplado en un establecimiento rural y puso a disposición su propio campo para venderlo. Cuando la Justicia le allanó su propiedad, reaccionó viralizando videos en las redes sociales en las que hizo gravísimas acusaciones contra el Fiscal Francisco Azcue, el Juez Mario Figueroa y el oficial de policía Luis Ángel Duarte, y por ese motivo se lo imputó por otro delito: “coacción agravada”.

Volviendo a la audiencia del día de la primavera, pasó de todo. Por ejemplo, la defensa comparó a los fiscales con Leonardo Fariña por la exposición mediática, e incluso citó la causa de los contratos en la legislatura, para sustentar su postura. No menos impacto tuvo que el juez Ledesma le sugiriera al Ministerio Público Fiscal que investigue a Azcue por el soborno que le atribuyó Mazaira.

Fariña entra en escena: “Los medios hoy te glorifican, mañana te demonizan”

Habían transcurrido más de 50 minutos de audiencia. Se habían escuchado varios audios de WhastsApp de Facundo Mazaira Silveyra, en los que, entre otras cosas, prometía “cagar a trompadas” al agente fiscal Francisco Azcue, a quien, en un video viralizado en las redes, había acusado del presunto cobro de un soborno para dejar abierto un prostíbulo. Se estaba debatiendo si el imputado por “coacción agravada” –también acusado en la causa de la megabanda- debía aguardar en prisión preventiva el juicio o quedar en libertad. Es decir, si había peligro de fuga o de entorpecimiento de la investigación. Fue entonces que se escuchó decir al abogado defensor, el doctor Martín Clapier, ante la atenta escucha del Juez de Garantías Número 2, Francisco Ledesma:

“La pregunta es esta, de sentido común: si nosotros, los funcionarios judiciales, salimos a los medios a hablar de la mega causa y a poner de relieve determinados hechos, debemos aguantar la contracara de poner en los medios determinadas investigaciones, porque así como pasó en la tele, le ha pasado a un montón de famosos, ponen de relieve determinadas circunstancias en los medios que después le juegan en contra. Fariña fue uno de esos casos. (…) Si ponemos de relieve y de resalto determinadas causas y las hacemos públicas, debemos aguantar la contracara, como le está pasando a los fiscales en este momento. Mazaira, como se vio amenazado, perjudicado por la exposición de su nombre, por estar en esa megacausa que fue furor, también salió a los medios. Por eso yo nunca salgo a los medios, señor Juez, porque somos funcionarios judiciales y debemos resolver las cuestiones en las audiencias, en las salas, aplicando el derecho, no haciendo alarde en los medios, porque los medios en algún momento te traicionan. Así como hoy te glorifican, mañana te demonizan, cuando no les gusta algo”.

Clapier acababa de hacer foco en una de las cuestiones más debatidas hoy por hoy en el mundo judicial: la relación con los medios. Antes, en la misma audiencia, había aflorado otro debate de marcada actualidad: los fines y las justificaciones de la “prisión preventiva”.

Clapier jugó fuerte al dar a entender que encuentra justificada –o al menos, comprende- la conducta de su cliente, Facundo Mazaira, de haber acudido a las redes sociales y a algunos medios para fustigar con durísimas acusaciones –indemostrables quizás- no sólo al Fiscal Francisco Azcue, sino también al Juez Mario Figueroa y al oficial de policía Luis Ángel Duarte. ¿Será que el “caso Mazaira” abrirá el camino para que otros imputados lo imiten y arremetan contra los funcionarios que los allanen, imputen y, sobre todo, los mencionen en los medios de comunicación?

Los interminables audios de Mazaira y su idea fija: “volver locos” a los funcionarios

Antes de Clapier, José Arias, fiscal de la causa contra Mazaira por “coacción agravada”, había fundado el pedido de prisión preventiva haciendo escuchar extensos audios de WhatsApp, donde, a su entender, quedaba más que claro que el acusado había subido el video a las redes para impedir que “el juez y el fiscal hagan lo que tienen que hacer”.

Es más, según Arias “la idea del video, primigenia, era hacerlo, mostrárselo privadamente a Azcue para que desista de todo su accionar, antes de darlo a publicidad”. “El accionar de Mazaira –explicó Arias- tiende a debilitar las instituciones, a debilitar el normal desenvolvimiento de la administración de Justicia, ataca la figura del Fiscal y del Juez, en sus roles. No estamos hablando de cuestiones personales sino de consecuencias de un accionar por un rol, y esto es lo grave, y también el propósito de tratar de obtener un beneficio, sea para la Negra (en referencia a Elsa Lacuadra, dueña del prostíbulo), reduciéndole la pena, u obteniendo la libertad, sea para él, que lo desvinculen de la causa, que le den la libertad, que le saquen al juez, que le saquen al fiscal”.

Cada audio de Mazaira que Arias ofreció como prueba duraba fácil 5 minutos. Lo menos que decía es que mediante videos en las redes iba a “volver locos” a Azcue, Figueroa y Duarte.

Por ejemplo, se escuchó a decir a Mazaira Silveyra:

– Si yo lo tenía al teléfono, lo seguía usando viste, y como me dijo el Augusto el domingo que le hizo dos veces el allanamiento para buscar el teléfono, por eso mismo lo apagué y lo enterré. Así que a pelarse, no lo tengo más, se va a cansar de excavar todo el campo, que no lo va encontrar…. Igualmente, por más que lo encuentre al teléfono, yo no tenía nada, viste. Pero… el tipo está envenenado, porque no tiene nada, y yo lo voy a cagar a trompadas, ya le dije, cuando se termine este kilombo y me den el papel, que yo no tengo nada que ver, me voy a la casa y lo cago a trompadas, acordate vos, ahí sí me va a meter preso con razón, pero le voy a reventar la cabeza.

– Si la Negra es viva, la Negra dice lo mismo. Si la Negra sigue la misma línea, la Negra queda libre, o le reducen la pena o algo. Y a un montón los va a favorecer, porque este loco los tiene enloquecidos a todos, por pavadas.

– Le dije al Fiscal, mirá que voy a salir en la tele, y al loco ni le importó. Ahora me dice la Melina (hermana de Mazaira) que Martín (Jauregui, cuñado de Mazaira) iba a hablar con el Fiscal, le iba a mostrar el video, mirá que este loco va a largar este video, hacé así, desvinculalo porque no tiene nada que ver, y es lo que yo le dije que iba a hacer y era lo que yo esperaba que Martín, cuando él vino, esperaba que se lo diga ahí adelante, sabes qué Facundo quedate preso hasta el lunes o martes, yo hablo con el juez, entonces hacés las cosas como tenés que hacerlas Francisco, porque no tenés nada contra mi cuñado, yo hablo con el juez y vos salís libre. Y no, no lo hizo la primera vez, o sea que yo por eso mismo no lo quiero como abogado, porque yo no lo llamé y vi que el tipo, o sea Martín, quería que yo firme algo de tres años, que yo no tenía nada que ver. Yo que soy bruto me di cuenta Augusto, ¿entendés? Martín ahora quería hacer eso. No, no, no va, que me chupen un huevo todos, yo sé muy bien lo que hago y yo preso no voy a ir por esto y ellos van a tener que dar más explicaciones que yo en la Justicia porque ellos hicieron cagada con el prostíbulo, ellos me están dejando en mi casa detenido por 30 días mientras hay un montón de gente acusada de homicidio y están cumpliendo y están afuera, hasta que demuestre lo contrario, que son culpables irán adentro.

Arias: “Mazaira está dispuesto a todo con tal de lograr su impunidad”

Tras hacer escuchar estos audios de Mazaira, Arias fundamentó el pedido de 90 días de prisión preventiva: “No hay mella en la imputación para entender y analizar la cuestión, desde el punto de vista de la afectación al desenvolvimiento de la función pública. Es muy importante este concepto. El funcionario, en la medida en que ve afectada su integridad, su honor, su integridad física, puede verse compelido a no hacer lo que tenga que hacer, y eso es el propósito de la intimidación pública que hizo Mazaira. Los peligros procesales son claros, porque están en juego no solamente el honor ni la afectación del sistema de justicia, sino también la seguridad personal de una de las víctimas de este caso, que es el fiscal Azcue”.

Y concluyó: “Los peligros procesales son riesgos de impunidad, que tienen dos caras. Una es la fuga y otra el entorpecimiento, pero siempre lo que se busca es impunidad, u hostigando al funcionario, tal como lo hace, o ya prometiendo, no al funcionario sino a un tercero, le promete lo que va a hacer contra el funcionario a nivel físico, y por eso es imprescindible, necesario y proporcional el dictado de la prisión preventiva. Por eso entiendo que cabe disponer la prisión preventiva en este caso, hasta que la causa sea elevada a juicio oral y entiendo yo que la vamos a prorrogar hasta que caiga una sentencia y por eso vuestra Señoría voy a solicitar el término de 90 días de prisión preventiva, sin que mengüe el pedido que el mismo ya se encuentra privado de libertad en la causa principal, por otra disposición. Cada proceso corre separadamente, tiene sus propios riesgos procesales, y acá con claridad se advierte que Mazaira está dispuesto a todo con tal de lograr su impunidad”.

La cita a la “causa de los contratos”

A su turno, el defensor oficial Martín Clapier jugó fuerte. De entrada le endilgó al fiscal Arias “mala fe procesal” porque –según dijo- no había tenido acceso a los audios antes de la audiencia y, por ende, no había podido preparar la defensa. Más adelante, el fiscal recogería el guante y le replicaría: “De ninguna manera es así. El día 17 de septiembre, el jueves pasado, yo remití el legajo a la defensoría, a tal punto de que tengo acá la constancia, está el sello del doctor Clapier, no está firmado. Entonces, claro, ahora dice que no lo vio, pero el legajo estuvo en defensoría desde el jueves 17 hasta hoy a la mañana que lo reclamé para que me lo devuelvan para la audiencia”.

Clapier comenzó a desplegar su estrategia defensiva sosteniendo que el pedido de prisión preventiva había sido a destiempo, para luego pasar a citar al Juez Miguel Ángel Giorgio en la causa “Beckman Flavia Marcela y otros s/Asociación ilícita y otros”, la de los contratos truchos en la Legislatura: “Aún cuando en su momento los encartados podían haber llevado a cabo determinadas actividades tendientes al ocultamiento de evidencias -como pasa acá con el teléfono celular, agregó Clapier- todo ello fue debidamente desarticulado por las medidas de allanamiento y secuestro practicadas meses atrás, sin que se encuentren pendientes de producción otras diligencias investigativas de ese tenor, por lo que el mantenimiento del encarcelamiento preventivo sin otra finalidad concreta específica se traduce mayormente en una suerte de reproche o sanción anticipada a las conductas que deberán ser evaluadas en la etapa de juicio, y al que todavía no se ha arribado”.

Clapier procuró probar que los audios de Mazaira eran “equívocos” y no “unívocos”, además de reprocharle una y otra vez al Ministerio Público Fiscal que estaba invadiendo la privacidad de su defendido, ya que sus dichos no habían sido públicos sino dirigidos a sus hermanos y a su círculo de amistades.

“Ni me interesa entrar en la cuestión si hizo o no hizo el doctor Azcue”, dijo Clapier, pero…

El defensor se adentró en un terreno minado al darle algún crédito al pasaje del video de Mazaira donde acusa a Azcue de connivencia con su tío, el abogado Juan José Buktenica, para perjudicar a determinadas bandas de narcotráfico en beneficio de otras para que ocupen su lugar, acusación que Arias había refutado aclarando que Azcue no tiene causas por narcomenudeo. Clapier emprendió un sinuoso camino argumental para instalar cuanto menos la duda: “Bien sabemos que cuando un narco cae preso, hay otros que se pelean por ocupar un lugar, y no necesariamente debe ser en causas por narcomenudeo. Puede ser por cuestiones de robo, de transa, personas que quieran ocupar esos lugares y que también se puedan desarticular o meter preso por cualquier otra clase de delitos. Ni me interesa entrar en la cuestión si hizo o no hizo el doctor Azcue, la verdad que no ha hecho nada el doctor Azcue, pero Mazaira tampoco habla de narcomenudeo”.

Clapier también se atrevió a dar vuelta la argumentación sobre el celular que el propio Mazaira en un audio confiesa haberlo enterrado, cuando en el video que subió a Facebook dice que lo pudo conservar gracias al pago de un soborno a los funcionarios.

“El hecho puntual que refiere Mazaira –dijo su defensor- es que sobornó para que le dejen el teléfono celular y lo dice en el video, y el fiscal trae un audio donde Mazaira cuenta que lo enterró. Sería una acción posterior. No trae un audio donde dice Mazaira ‘es mentira que pagué para que me dejen el teléfono’. Eso debería traer, si quiere traer una prueba. Es obvio que lo iba a ocultar. Si se pidió el dinero ya no importa. ¿Por qué no importa? Porque no hace a la cuestión. La pregunta es concretamente ¿hubo afectación al desempeño del funcionario público? La causa de Mazaira, señor Juez, se encuentra en estado de remisión a juicio. Quiere decir que el fiscal pudo trabajar libremente, hacerse de todas las pruebas que quiere, para poder probar su hipótesis, la ha desplegado y es prueba de ello que la causa fue remitida a juicio”.

Y prosiguió Clapier: “Mazaira dice ‘me quemaron por todos lados’, me tiene bronca. Como él me re ensució y me puso en los diarios, yo voy a hacer lo mismo. Pero no dice de qué forma, amenazante, o de qué forma. Más adelante en uno de los últimos audios sí dice, que lo va a denunciar adelante de Derechos Humanos. Porque si descontextualizamos los audios, obviamente que vamos a tener una visión para el lado de la fiscalía en cuanto al entorpecimiento, pero los audios no son unívocos, son equívocos, porque también admiten la interpretación en todos ellos de que Mazaira lo que está haciendo es lo que declaró en este mismo legajo, que porque lo habían perjudicado y dañado en el campo donde vive, donde se encuentran todos los vecinos, que uno sabe cómo es ese ambiente, donde las personas nos empiezan a excluir cuando tenemos antecedentes o entradas a la policía, y que le afectó económicamente por su trabajo, y así lo declaró”.

El defensor de Mazaira buscó luego probar que el video del acusado no configuró propiamente una “amenaza”. “Mazaira –dijo Clapier- no le mandó el video a Azcue o al juez de garantías. Lo subió en sus redes sociales, en su grupo particular de amigos y conocidos de Facebook. Quien se inmiscuye en la esfera privada de mi asistido es el Estado que comienza a investigar y hacerse noticia de esos videos. Pero Mazaira lo publicó en su red social, para sus conocidos y amigos. Una amenaza requiere que el emisor le envíe al receptor ‘si no hacés tal cosa te voy a hacer esto’. Y aquí esa conducta es atípica, porque Mazaira jamás amenazó al doctor Azcue ni al doctor Figueroa ni a Duarte directamente. No los amenazó. Hizo público una determinada circunstancia en las redes sociales. Entonces, qué dice la jurisprudencia y la doctrina: debe haber dominio del mal. Mazaira con lo que hizo no puede dominar la situación de hacerle un mal a Azcue o a Figueroa o a Duarte. No tiene el dominio de la opinión pública ni de lo que va a pasar. Ahora sí, como él se sintió manchado en su buen nombre, hizo lo mismo, diciendo cosas que él sabía. Si son ciertas o no son ciertas, y lo tendrá que investigar la Justicia, pero desde ya adelanto que no existe una afectación al desempeño de los funcionarios públicos”.

Tal vez la maniobra más osada de Clapier fue argumentar que la expresión “lo voy a cagar a trompadas” dicha por Mazaira en alusión a Azcue no configura “entorpecimiento” de la investigación. Lo dijo con estas palabras: “Adonde dice que lo va a cagar a trompadas cuando termine la causa, se lo está diciendo al hermano… Doctor, si estamos hablando de entorpecimiento, ¿cuándo lo va a cagar a trompadas? Cuando termine la causa. Y Mazaira debería decir ‘lo voy a cagar a trompadas ahora para que me saque la causa, lo voy a cagar a trompadas ahora para que haya riesgo o entorpecimiento’. Pero dice Mazaira ‘cuando termine la causa lo voy a cagar a trompadas y ahí sí que me meta preso’”.

La última carta de Clapier fue hacer notar que para que haya intento de entorpecimiento en la causa por “coacción agravada”, Mazaira debería amenazar con golpear a Arias y no a Azcue: “Este entorpecimiento es abstracto, es equívoco, porque para traer de plano que habría entorpecimiento en esta causa de coacciones, Mazaira tendría que estar hablando del doctor Arias en los audios, coaccionándolo al doctor Arias. ¿Qué entorpecimiento puede generar en esta causa de coacciones que Mazaira hable de Azcue? Para que haya riesgo de entorpecimiento en la causa Mazaira sobre coacciones debería haber hablado que le iba algo al fiscal que está actuando”.

La resolución del Juez Francisco Ledesma

El Juez de Garantías 2 Francisco Ledesma pidió un cuarto intermedio y retomó la audiencia al otro día, el martes 22 de septiembre, a las 10 de la mañana, para dar a conocer su veredicto.

Aunque usando otras palabras, Ledesma compró todos y cada uno de los argumentos del defensor Martín Clapier. Sobre el final, antes de anunciar que rechazaba el pedido de prisión preventiva, se lo escuchó decir: “Entiendo que en este caso, Mazaira no tiene posibilidad de obstaculizar, resta una sola prueba (el peritaje a un celular), se pueden disponer otro tipo de medidas, pero en este estado entiendo que no me alcanza a convencer, no resulta proporcional el tiempo que ha pedido el señor fiscal de 90 días, me parece excesivo, más allá de que entiendo de que no hay una prognosis de que exista esa grave sospecha de entorpecimiento para poder disponer una medida tan gravosa, como la solicitada por el señor fiscal, entendiendo que en este estado no corresponde”.

Antes de arribar a tal conclusión, había comenzado por considerar “mínima” la probabilidad de que Mazaira haya sido autor del delito de “coacción agravada” contra el policía Duarte y el juez Figueroa, y apenas un poco más que mínima contra el Fiscal Azcue.

Sobre la presunta amenaza contra Figueroa, a la hora de restarle importancia, Ledesma argumentó que su colega magistrado no se sintió intimidado, al punto que le revocó la “domiciliaria” a Mazaira y lo mandó a la UP3, en la otra causa, por la venta del acoplado y la asociación ilícita. “De hecho incluso el doctor Figueroa ha sido quien ordenó diferentes medidas en esa causa, está vigente una prisión preventiva dispuesta por este juez”, dijo.

Ledesma deslizó también un argumento fuera de lo común en el ámbito jurídico para desestimar la prisión preventiva pedida por Arias, al dar a entender que no hacía falta porque ya está preso por otro delito, cuando, se supone, que cada causa tiene sus propios riesgos procesales que justifican las medidas cautelares correspondientes.

La “sugerencia” de Ledesma a la Fiscalía: que también investigue a Azcue y Duarte

Tal vez lo más punzante de Ledesma fue cuando no se privó de “sugerirle” en dos ocasiones, como al pasar, al Ministerio Público Fiscal, que, además de investigar a Mazaira, también investigue a Azcue y Duarte. En medio de una argumentación algo zigzagueante, se escuchó decir al magistrado: “está el posible delito que habría cometido Duarte, que en su caso debería investigarlo y deberá iniciar una Investigación Penal Preparatoria, que entiendo que la habrá realizado o la podrá realizar, pero como el Ministerio Público Fiscal es un órgano independiente conforme a sus atribuciones observará realizar esa investigación”.

No conforme con ello, volvió a la carga más adelante: “Si la fiscalía inicia una acción por coacciones contra el imputado, también debe iniciar acciones en cuanto a las cuestiones que denuncia Mazaira. Digo esto en referencia a la función policial y al fiscal. Entiendo que el doctor Arias habrá revisado eso y por eso tiene una postura de que el doctor Azcue no habría incurrido en tales postulados y supuestos delitos”.

Ledesma explicó que no encontró vestigios de “peligro de fuga” de Mazaira, salvo la pena en expectativa, de 3 a 5 años. “Otro peligro de fuga no encuentro. Mazaira tiene arraigo. Tiene esposa, un trabajo, un comercio, de manera tal que difícilmente podría atacarse el arraigo”, esgrimió.

Respecto de la posibilidad de que Mazaira entorpeciera la investigación, la otra razón que validaría la prisión preventiva, Ledesma la desestimó de plano.

¿Cómo hizo el juez para no considerar indicio de entorpecimiento la explícita intención de Mazaira de “cagar a trompadas” al Fiscal Francisco Azcue, que apareció patente en uno de los audios?

Ledesma razonó así: “Entiendo que esa ofuscación de decir que lo cagaría a trompadas al fiscal se ha dado en un ámbito de una charla privada. Más allá de eso, sabemos que el fiscal cuenta con diferentes medidas para poder resguardar su seguridad, su integridad, se encuentra una medida cautelar en otra causa que está vigente, de manera que entiendo desacertado, no alcanza a convencerme ese riesgo de poder intimidar o realizar algún comportamiento sobre todo a funcionarios”.

En síntesis, para Ledesma hay mínimos indicios de que Facundo Mazaira Silveyra haya cometido el delito de “coacción agravada” con sus viralizados videos, y no hay asomo de “entorpecimiento” en su confesada intención de “cagar a trompadas” al fiscal Azcue.

¿Terminó esta historia? Probablemente no. Es probable que el Fiscal José Arias apele y una nueva instancia deba resolver si valida la interpretación del juez Francisco Ledesma, beneficiosa para el imputado, u opta por asignarle razón al Ministerio Público Fiscal y manda a Mazaira a esperar tras las rejas que lo juzguen por “coacción agravada”.Fuente: El Entre Ríos