“EVO REFUGIADO”

OPINION

Por Mauro *

En diciembre de 2019 Argentina le otorgó la condición de refugiado al ex Presidente de Bolivia, Evo Morales Ayma. El Canciller Solá se manifestó diciendo “Vino para quedarse y se quedará como refugiado”. A su vez, el propio Morales se expresó diciendo que arribaba a la Argentina “para seguir luchando”. En las declaraciones del Ex Presidente de Bolivia se entendió que tal calidad de reconocimiento de un extranjero en tierras propias no tendría límites en las conductas públicas que el beneficiario podría desarrollar.

En nuestro país es aplicable la ley general de reconocimiento y protección al refugiado Nº 26.165 que tiene sus fundamentos en la Convención de Ginebra de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados y su Protocolo de 1967. La norma internacional define como refugiados a quienes tengan fundados temores de ser perseguidos por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, entre algunas más. Por otra parte, tanto la Convención cuanto la legislación local que la reconoce, disponen que no se aplicará cuando sobre la persona que lo solicita existan motivos fundados que ha cometido delitos contra la paz, de guerra o contra la humanidad, grave delito común fuera del país de refugio (antes de ser admitida como refugiada) o que se ha hecho culpable de actos contrarios a las finalidades y a los principios de las Naciones Unidas.

Corresponde hacer un poco de historia periodística para conocer en qué circunstancias llega a Argentina el Ex Presidente boliviano Evo Morales Ayma. En el mismo mes de diciembre de 2019 la Fiscalía de Bolivia emitió una orden de aprehención sobre Morales por los delitos de “sedición y terrorismo”. Qué pasó entonces? Morales renunció a la presidencia luego de unas vergonzosas circunstancias que rodearon las elecciones del 20 de octubre de 2019, de las que la OEA advirtío “graves irregularidades” y “manipulación dolosa”. Más allá de las posibles consecuencias legales de su conducta en el proceso electoral, siendo el responsable por haber ocupado la máxima magistratura del país en ese momento, las acusaciones de hechos posteriores (mientras se encontraba en México) pero anteriores a su arribo a Argentina, Morales habría cometido los ilícitos que le acusan en su país: Instruyó a partidarios del MAS a impedir el ingreso de alimentos a distintas poblaciones de su territorio.

Entonces, estas circunstancias debieron haber sido el límite infranqueable para que la Cancillería argentina rechace o niegue la condición de refugiado a Evo Morales: había cometido delitos con anterioridad a su ingreso al territorio que lo acoge, por lo que se da el supuesto de la Convención de 1951, y de la propia ley 26.165 ya que, al menos existieron “motivos fundados” para considerar que Morales habría cometido los delitos y las acciones que impiden aplicar las disposiciones de las normas citadas.

En aquellas circunstancias, y en medio del cambio de status de asilado político al de refugiado, el Canciller Solá explicó que Morales tiene “el compromiso de no hacer declaraciones políticas en la Argentina, tampoco sobre la política de Bolivia”. Parecería entonces, que la condición por la que Argentina recibía al Ex Presidente boliviano tenía límites.

Pero hay cuestiones que no deben dejar de llamar la atención, como que Evo Morales ejerció la presidencia de la República de Bolivia desde el 22 de enero de 2006 hasta el 10 de noviembre de 2019. La estructura del Poder Judicial de Bolivia cuando solicitó refugio en este país es la misma que se encontraba en funcionamiento durante su propio gobierno. En el Poder Judicial de Bolivia rigen los mismos derechos que regían durante las presidencias de Evo Morales.

No se puede afirmar que en Bolivia -Morales o cualquier otro imputado penalmente- no cuente con garantías de que será respetado su derecho a un debido proceso, ni cabe pensar que no recibiría de las autoridades un trato incompatible con los estándares internacionales de derechos humanos. Por lo que podríamos suponer que el asilo, y el cambio al estándar de refugiado, fue otorgado para permitir a Evo Morales que se sustraiga de las causas penales que se le siguen en su país.

Dicho esto, se ha verificado que aquellas condiciones impuestas por el Canciller Solá no fueron cumplidas. Tampoco podemos suponer que el Ministro argentino haya mentido, lo que sería muy grave. Tan es así que legisladores de la oposición han presentado un pedido de informes a raíz de las reiteradas participaciones de Evo Morales en directa relación con actividades políticas de su país. Estos solicitaron conocer el status jurídico de Evo Morales, si se tomaron en cuenta las imputaciones y denuncias existentes, asi como los procesos judiciales en curso en Bolivia como ante organismos internacionales, y si los hechos políticos en los que participó y que son de público conocimiento resultan compatibles con el status otorgado y se ajustan a la conducta esperada por el Estado Argentino, de acuerdo a las expresiones públicas del Canciller Solá.

Por otra parte, a principios del corriente año el Gobierno de Bolivia consultó al ACNUR si se permite que refugiados hablen o emitan opiniones de carácter político, a pesar que de esa manera se atente contra la estabilidad del país que los recibe o del que han salido. Y según información disponible en el sitio de Internet de la Cancillería boliviana, se recibió tal respuesta en la que se señaló que la concesión de refugio o asilo no debe amenazar la soberanía, independencia política, integridad territorial y unidad nacional, o destruir la estabilidad política, económica o social de otro Estado, incluyendo el país de origen.

Asimismo, el ACNUR habría opinado que cuando un refugiado propaga la guerra o aboga por el odio nacional, racial o religioso que llega a nivel de constituir incitación a la discriminación, hostilidad o violencia, el Estado receptor es requerido a tomar medidas impidiendo al refugiado tomar dichas conductas. Y aquí se suman más dudas aún: El Gobierno boliviano anunció que había enviado la respuesta del ACNUR al Gobierno argentino. De lo que oficialmente no hay conocimiento, ni del tratamiento que Argentina le haya dado a tal presentación.

Pero aquello que había expresado públicamente el Canciller Solá fue violado también por funcionarios argentinos. Es así que el Subsecretario de Obras Públicas de la Nación, al recibir el pasado 22 de agosto al Sr. Evo Morales Ayma y, según lo indicado en la cuenta de Twitter, Edgardo Depetri “se comprometió a fortalecer la participación de los migrantes bolivianos en la elección presidencial”.

Dicho encuentro y el compromiso allí asumido fueron duramente cuestionados por el Gobierno boliviano a través de la Canciller Karen Longaric, quien los calificó como una grave intromisión en la política boliviana y su proceso electoral en apoyo al Ex Presidente Evo Morales, motivando una denuncia contra nuestro país presentada recientemente ante las Naciones Unidas y ante la Organización de Estados Americano.Vale esta muestra, sumada a la también reiterada posición argentina sobre el acuerdo MERCOSUR-UE en las expresiones del Secretario de Relaciones Económicas Internacionales Jorge Neme en abril pasado, y del Embajador argentino ante el MERCOSUR Mariano Kestelboim recientemente, las actuaciones por la elección del titular del BID, y sin olvidar el ya famoso Zoom del Presidente Fernández con Lula Da Silva, para reflejar las inconsistencias y desproligidades que se traducen en debilidades, de la política exterior argentina con los países vecinos de la región y con el resto del mundo.

*Ex Presidente de la Delegación Argentina de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU)