Prostitución: condenada por prostituir a menores que escapaban de hogar del Copnaf

Una mujer trans fue sentenciada por captar a tres adolescentes de 14 y 17 años con el fin de obligarlas a ejercer la prostitución en un hotel de Gualeguay.

Prostitución. A.B. y L.S. tenían 14 años y L.I. 17, y se encontraba embarazada cuando una mujer trans las captó una de las veces que se escapaban de una residencia del Copnaf de Gualeguaychú y las explotó sexualmente en un hotel de Gualeguay. Las víctimas declararon al regresar al hogar y se inició una causa que, nueve años después, terminó en una condena a la acusada.

Se trata de Mariana G., de 58 años, quien acordó en un juicio abreviado la pena de cuatro años y nueve meses de prisión efectiva (domiciliaria) por el delito de Trata de persona menor de edad con fines de explotación sexual.

La jueza Lilia Carnero homologó el acuerdo al que arribaron la Fiscalía y la defensa, y en la sentencia sostuvo: “Se puede afirmar que Mariana G., entre agosto de 2011 y mediados de octubre del mismo año, captó en la ciudad de Larroque, y posteriormente trasladó hasta (una vivienda del) barrio San Cayetano de Gualeguay, a las menores con fines de explotación sexual, usando como pretexto que iba a conseguirles trabajo en su comercio y brindarles ayuda. En estas circunstancias las acogió en su domicilio y pretendió que se prostituyeran, con el fin de procurarse un rédito económico en su beneficio, logrando solo que A.B. mantuviera relaciones sexuales”, en un hotel de la localidad del sur entrerriano. Dos de las víctimas regresaron a la residencia donde estaban el15 de agosto, mientras que la otra chica logró escapar el 17 de octubre.

Prostitución. La jueza Lilia Carnero homologó el acuerdo

Prostitución. La jueza Lilia Carnero homologó el acuerdo

La causa se inició a partir del pedido de localización de dos de las menores efectuado por la responsable de la Residencia Socioeducativa José León Torres de Gualeguaychú, en la Comisaría de Minoridad y Violencia Familiar. Cuando regresaron por sus propios medios, una oficial y una sargenta fueron al hogar y entrevistó a las dos adolescentes. En esa oportunidad, una de ellas contó que en julio hasta el 26 de agosto estuvo en la casa de una mujer en Larroque, donde le presentaron a una travesti robusta, con un tatuaje en el ojo, que se conducía en un auto Renault 12 bordó. Esta las llevó a un hotel de Gualeguay donde A.B. tuvo que mantener relaciones sexuales con clientes por dinero.

En el expediente tramitado en el Juzgado de Instrucción de Gualeguaychú, los informes elaborados por profesionales del Consejo del Niño, el Adolecente y la Familia dieron cuenta de tales hechos, como también la declaración testimonial de A.B. y de L.I. Se destacó además que a la primera la hacían prostituirse en el hotel de Gualeguay bajo otro nombre, haciéndola pasar como mayor de edad.

La tercera víctima de Mariana G. y sus colaboradores, L.S., se presentó a mediados de octubre en una residencia del Copnaf de Gualeguay. Estaba en compañía de un joven que manifestaba ser su novio, y refiriendo que “se había escapado de un prostíbulo y necesitaba un lugar donde quedarse”. Inmediatamente fueron derivadas a la comisaría correspondiente, donde declaró los hechos de los que resultara víctima. Al llegar a Gualeguaychú, L.S., quien cursaba un embarazo de cinco meses, dijo que “quería denunciar lo vivenciado para que no le vuelva a pasar a otra chica” y narró que había estado en Gualeguay, en la casa de Mariana y que no le daban de comer, que la obligaron a prostituirse con dos hombres en Larroque, hasta que se escapó con su novio.

La causa pasó a la Justicia Federal, donde se procesó a la acusada y enviaron el expediente al Tribunal Oral Federal de Paraná. Al momento de llegar a juicio, las partes convinieron un acuerdo de juicio abreviado, con la mencionada pena para la mujer.

En el fallo se subrayó que no se aplicó al delito de Trata el agravante de haberse aprovechado de la situación de vulnerabilidad de las víctimas. Si bien resultaba lógica esta condición en las menores, tanto por la edad como por la misma situación de encontrarse institucionalizadas, en la sentencia se planteó, de acuerdo a lo que manifestó la Fiscalía: “Si bien esas niñas eran personas vulnerables, ello no es suficiente para la aplicación del agravante (…) más aún cuando se escruta la trayectoria existencial de la imputada, que también se encontraba en situación de vulnerabilidad, pues transitó un proceso de elaboración de la propia identidad que la llevó a cambiar el nombre que recibiera al nacer. Sabido es lo complejo que es atravesar por esta situación, donde las personas que son diferentes son generalmente discriminadas tanto en lo social, laboral y hasta familiar”.

Además, se destacó que si bien la Ley de Trata ordena sentar el consentimiento de las víctimas en un abreviado, en este caso no las pudieron localizar, pero además se mencionó que, a tantos años de los hechos, se las revictimizaría si tendrían que volver a declarar.

Los escapes, un problema recurrente

Las salidas o “escapes” de las menores alojadas en residencias socioeducativas del Copnaf parecen ser un problema frecuente, teniendo en cuenta las declaraciones de funcionarios del organismo que declararon en esta causa: “Las chicas se escapaban todo el tiempo, no solo ellas”, coincidieron varias testigos. Esta situación, tal como se ha visto en varias causas judiciales, expone a las adolescentes a situaciones de peligro, tanto a delitos sexuales como este caso, como a situaciones vinculada a las drogas, lo cual pudo constatarse en los problemas de adicciones de una de las menores. Una serie de cuestiones complejas que surgen en cada caso donde las víctimas son menores que se encontraban bajo la guarda del Estado. (uno)