Atender a la prevención, es también una forma de gestionar como corresponde

Se dice comúnmente que una de las formas de gobernar tan indispensable como encomiable, es la de tener la capacidad de anticiparse a los acontecimientos, de manera de estar preparados de la mejor manera posible, de darse el caso los mismos se produzcan. Es por eso que suenan, al menos como extrañas, las declaraciones de la ministra del ramo del gobierno provincial, que ante el aluvión de embarcaciones – algunas sobrecargadas hasta el punto de que por fortuna no se produjo ningún hundimiento- de una infinidad de jóvenes, que se dirigían a celebrar el verano, desde la ciudad de Paraná a una isla vecina, formulara declaraciones que hablan de una falta de previsión.

Fueron aquellas que anticipan la iniciativa de que “de aquí en más”, se va a llevar a cabo “una labor coordinada” por parte de las fuerzas de seguridad, tanto provinciales como federales con el objetivo que no se repitan este tipo de desprolijidades, denominándolos de esa manera, en forma benévola. Una reflexión que tendría que llevar a que idéntica “acción coordinada” se lleve a cabo en las localidades costeras del río Uruguay, algo sobre lo cual se nos ocurre que tendrían algo que decir las respectivas municipalidades.

Todo ello sin que en lo expuesto hasta aquí pueda verse una manera de “cargarle la romana” a los autoridades, ya que nuestros jóvenes, a los que ya con sus dieciocho abriles ya se los considera “mayores de edad” –algo que es mucho más que la designación de “mayorcitos enrolados” con lo que otras épocas se mencionaba a los menores de 21 años por parte, de orgullosos abuelos- y que deben comprender que esa condición implica derechos, pero sobre todo responsabilidades. En tanto, es mejor no entrar en la compleja situación que viven en torno al comportamiento de los mayores de esa -“no adultos”-, los padres. (elentrerios)