El caso de la menor que acusó a un funcionario judicial: una investigación compleja y una historia de vida desgarradora

Explotación Sexual

Luego de que El Entre Ríos revelara el caso de una menor víctima de explotación sexual que identificó como uno de sus presuntos clientes a un defensor judicial, fueron varias las fuentes que, a condición de un estricto off the record, aportaron más precisiones, que no hacen otra cosa que poner evidencia la complejidad de la trama y, sobre todo, la extrema vulnerabilidad de la adolescente y sus hermanas, también ellas víctimas.

La denuncia de una mujer, que sospechó que en un domicilio había menores explotadas por su propia madre, habría sido el primer eslabón. Esa mujer habría intentado que interviniera el COPNAF en más de una ocasión y, producto de su insistencia, se abrió paso a una investigación, con participación de la justicia de familia y el fuero penal.

Tras una primera etapa de seguimiento, con captura de imágenes, de las actividades que se desarrollaban en una tapicería, el juez de garantías autorizó que se practicara un allanamiento. Como consecuencia de ese procedimiento, la menor fue rescatada y derivada al hogar del COPNAF ubicado en calle Alberdi de Concordia.

Estando alojada allí, tuvo lugar la audiencia durante la cual la adolescente asegura haberse encontrado con que el funcionario que le habían asignado como defensor sería uno de los clientes que abusaban de ella.

¿Qué ocurrió en esa ocasión? Por lo que pudo saber El Entre Ríos, la chica se mostró asustada, incluso habría salido corriendo, y en razón de ello se cortó la transmisión del Zoom y se suspendió la audiencia. Eso fue por la mañana. A la tarde o noche “se fue aflojando” y le confió a una celadora del hogar que había individualizado a un cliente.

En el COPNAF le repreguntaron varias veces para verificar cuán segura estaba de lo que decía y ella se habría mantenido firme: “es él”, decía, en alusión al defensor.

En ese relato ante los funcionarios del COPNAF, también contó que iba a la tapicería a bordo de una camioneta gris 4 x 4, manejada por otra persona a la que no puedo identificar con seguridad.

Otro momento relevante para la investigación fue la Cámara Gesell, realizada en la ciudad de Paraná. En su transcurso, si bien la menor nunca aludió al funcionario judicial con nombre y apellido, fue notoria su insistencia para señalarlo como “cliente” e identificarlo por su cargo: “el defensor”.

En un tramo de la entrevista, volvió a decir que iba a la tapicería en una camioneta 4 x 4 gris, pero agregó un elemento nuevo, al asegurar que concurrían “el defensor y el hermano”.

El Entre Ríos no pudo confirmar si ese “hermano del defensor” ha sido ya citado a declarar en la causa.

Durante la Cámara Gesell en la capital provincial, la adolescente se negó a dar nombres de otros clientes, poniendo como excusa el miedo a las consecuencias: “Me van a matar, es gente poderosa”. Es más, hasta deslizó que podrían hacerla pasar por loca.

En su conversación inicial con funcionarios del hogar del COPNAF en Concordia había dado a entender que también “los policías” que habían llevado a cabo el allanamiento de la tapicería habían tenido relaciones con ella. En la Cámara Gesell volvió a incurrir en generalizaciones de ese tipo aludiendo a “los policías”.

Otro dato que figura en el expediente es que el mismo defensor ahora acusado por la menor, en el año 2018 habría tomado intervención, en el ejercicio de su rol, en una causa relacionada con las hermanas de la chica, que habría sido finalmente archivada.

Actualmente, en la Justicia no tramita una sola causa sino varias, ya que por cada una de las hermanas de la adolescente hay una investigación abierta. En cada una de ellas, habría gente conocida “salpicada” por los relatos de las menores.

El gesto del defensor de haber puesto a disposición su celular, que habla a las claras de su disposición a colaborar con la investigación y a demostrar su inocencia, adquirirá aún mayor valor en la medida en que la Justicia pueda desechar cualquier posibilidad de que se haya usado otro aparato de telefonía móvil para concertar las citas.

A la menor se le asignó un defensor oficial de Paraná, decisión con la cual el Ministerio Público de la Defensa procuró garantizar imparcialidad.

No obstante, al ser el acusado un conocido funcionario de la Justicia de Concordia, no resulta sencillo conseguir que todos los que intervengan en la investigación carezcan de vínculo con él. Por caso, el defensor oficial del tapicero, principal imputado en esta historia, es compañero de trabajo del defensor señalado

Más allá de cuán veraces puedan ser sus relatos, hay algo en esta trama sobre lo que no hay margen para dudas: la vida de la adolescente víctima y de sus hermanas ha sido dramática, atravesada por extremas vulnerabilidades.

La menor transparentó en las entrevistas una historia desgarradora, de la que en parte hizo responsable a su progenitora, también imputada. Es más, dio a entender que cuando tenía apenas 12 años de edad fue entregada para ser sexualmente explotada.

Fuente: El Entre Ríos