Hogar dulce hogar (container): Furor por los contenedores marítimos convertidos en viviendas

Modernas, ecológicas y hasta más económicas. Así podrían resumirse las principales características de las “casas containers”, un nuevo concepto en viviendas que surgió en el exterior y llegó hasta la costa del Uruguay de la mano de, al menos, cinco empresas constructoras.

La reutilización de un contenedor -que no es más que un recipiente de carga utilizado para transporte por mar, tierra o aire-, puede transformarlo en un depósito, oficina, pequeño local comercial y hasta en una vivienda familiar, de tamaños tan variados como la cantidad de unidades con que se cuente.

Un target de público joven y aventurero suele elegirlos por el significado ecológico que revisten las “casas containers”, pero también quienes apuestan a ahorrar en ladrillos y altos costos de construcción, como los que prefieren evitar las viviendas prefabricadas de estilo americano o los “eternos” inquilinos.

Con un terreno dispuesto para instalarlo -mayormente son estáticos y no móviles-, ¡manos a la obra para convertir un contenedor marítimo en lo que podría transformarse en nuestro propio hogar!

Concepto ampliado, contra los prejuicios

Formado como Maestro Mayor de Obras, Martín Menta prefirió dejar un poco de lado la construcción tradicional y volcarse decididamente, desde hace cinco años, a la opción de edificar con contenedores marítimos en distintos puntos del Departamento Colón.

“Más económico, rápido y duradero”, menciona a El Entre Ríos entre las principales ventajas de este sistema, “más el factor ecológico que significa reciclar un elemento que, de otra manera, quedaría en desuso y podría dañar al medio ambiente”.

A continuación, responde a las preguntas más frecuentes acerca de su proceso de transformación y a los prejuicios de vivir en una “casa container”, en base a su experiencia en la zona rural, Colonia Mabragaña, Villa Elisa, San José y El Colorado.

-¿Dónde y cómo se consigue un contenedor marítimo de este tipo?

-Hay varios revendedores en la zona, uno muy importante en San José.

Cada contenedor está registrado y, cuando cumple 20 años de uso, no puede circular más por el mundo por una reglamentación y por eso se lo da de baja a través de un trámite, cuyo certificado le deben entregar al comprador para que sea todo legal.

Así se entrega una estructura de chapa de cinc, con un piso de madera, pelada.

-Hablemos del proceso de transformación.

-Generalmente se les hacen pilotines, no es necesaria una platea para fijarlo. Otro beneficio en este sentido, ya que por el movimiento de suelos las casas se agrietan mucho en toda esta zona, mientras que en los contenedores esto no pasa.

El contenedor más grande que viene, de 12 metros por 2,50, pesa 4 mil kilos vacío y equipado para una casa 12 mil, mientras que una vivienda de construcción tradicional de las mismas medidas pesa unos 50 mil kilos, por eso no requiere de grandes fundaciones.

Una vez ubicado, armamos todo un bastidor interno con perfilería de Durlock, con las divisiones que se requieran y los correspondientes agujeros para las aberturas, instalando las cañerías de agua, luz y gas; todo aislado con lana de vidrio del lado de adentro, tanto para el calor como ante el frío, antes de revestirlo con madera o Durlock.

Un contenedor puede ser en sí una casa, pero también puede ser utilizado como un material más dentro de una vivienda o bien ser integrado a construcciones tradicionales, ampliando el concepto que muchas veces limita a estas unidades.

-¿Hay prejuicios o temores de vivir en una “casa container”?

-Hay prejuicio con el tema de las dimensiones al tener 2,50 metros de ancho, lo que muchas veces genera una visual alargada, pero es porque estamos acostumbrados a ambientes con un mínimo de 3.

Esas medidas obligan a pensar y utilizar mejor cada rincón de un ambiente y que el lugar sea realmente funcional. En estos casos, tampoco se desperdician metros cuadrados con la construcción en pasillos, por ejemplo, que no se usan más que para ir y venir.

Por los metros cuadrados que tiene un contenedor, es imposible construir con el mismo presupuesto: es 25 ó 30 por ciento más barato que una construcción tradicional.

-¿De cuánto dinero estamos hablando?

-Actualmente, un contenedor pelado de 12 metros por 2,50, es decir de 30 metros cuadrados, está costando unos 360 mil pesos en la zona (también vienen de 6 metros por 2,50, pero son muy caros proporcionalmente y no se utilizan tanto). Equipado: 1 millón y medio de pesos, aproximadamente.

-¿En qué consiste, y con qué frecuencia se realiza, su mantenimiento?

-Tiene un mantenimiento mínimo, teniendo en cuenta que fue construido para estar en el mar. Exteriormente, puede quedar tal cual o también revestirse como se hace en el interior, pero al ser un material que está preparado de fábrica para la corrosión, no demanda mucho mantenimiento de pintura.

-¿Requieren alguna habilitación especial por parte de los Estados municipales?

-No hay que hacer otra cosa más que presentar el plano correspondiente como cualquier otra casa, cumpliendo las exigencias de cualquier construcción. No hay requerimientos extra.

Otra opción: alojamientos turísticos

“EcoMódulos” es un innovador proyecto que Termas Villa Elisa dio comienzo en el año 2018, con contenedores marítimos reciclados que funcionan como alojamientos turísticos dentro del complejo, elaborados por una empresa de Buenos Aires.

En diálogo con El Entre Ríos, el gerente general -Mariano Apecetche- destacó que cumplan la doble función de “recuperar el elemento para que no se transforme en un residuo dañino para el medio ambiente y, a su vez, utilizarse como alojamiento turístico”.

Inicialmente incorporaron dos unidades y, un año más tarde, decidieron invertir en ocho contenedores más, haciendo un total de diez disponibles actualmente: “Es un proyecto que ha rendido sus frutos y ofrece un ambiente nuevo dentro del complejo, a 50 metros del sector de piscinas”.

Consultado sobre sus características, Apecetche los describió como “ambientes de 30 metros cuadrados, totalmente equipados, con todos los servicios y electrodomésticos, baños privados dentro de cada unidad y cocheras semi cubiertas: muy bien ambientados, cómodos y con capacidad para tres personas cada uno”.

¿Quiénes eligen alojarse en “EcoMódulos” dentro de Termas Villa Elisa? “Son muy demandados por un público aventurero que quiere conocerlos y amigarse con el medio ambiente, por eso valora mucho el contacto con la naturaleza”, respondió.

Fuente: El Entre Ríos / Luciano Borcard