El hambre, una cruda realidad que obliga a revisar la prohibición de dar la merienda en la escuela

“Esta prohibición seguramente fue dispuesta por personas con buenas intenciones, pero que no están en el territorio, ni tampoco escuchan a quienes estamos en contacto diario con la realidad de los alumnos”.

La que habla es una docente de Concordia, que se comunicó con El Entre Ríos, con la expresa intención de visibilizar un desafío mayúsculo: cómo dar una respuesta efectiva al “hambre” de algunos alumnos, siendo que, por cuestiones “sanitarias”, está prohibido darles la merienda en el establecimiento.

“Es una decisión que le atribuyen al Ministerio de Desarrollo Social y que, se supone, está basada en una interpretación especial de los protocolos sanitarios. Cuando se trata del funcionamiento de un comedor convencional, donde los chicos se sientan todos juntos y usan cubiertos, vasos, platos, es una prohibición razonable, porque hay riesgo sanitario. Pero cuando hablamos de la merienda, que en lo concreto consiste en repartirles un bollo, un alfajor o un turrón, para que cada uno coma en el recreo o en el aula, la prohibición pierde todo sentido”, argumentó.

Según pudo saber El Entre Ríos, la partida que era enviada a las escuelas para solventar la merienda no ha desaparecido sino que ha sido reformulada. “Con el dinero que se usaba para comprar esos alimentos y, en ocasiones, se les preparaba la leche, un flan, algún postre, algún yogurt, o frutas, ahora, según las nuevas directivas, compramos leche en polvo, chocolino, azúcar y galletitas, y todo eso se lo damos a los alumnos en una bolsa, una vez al mes”, precisó la docente. “El problema –agregó- es que eso no nos ayuda a afrontar el drama del chico con hambre en la escuela. Es una realidad que viven muchas instituciones de Concordia”.

Enseguida aclaró que no todos los alumnos experimentan la necesidad de ingerir alimentos. Es más, “hay chicos, cuyos padres están en mejor situación económica, que traen desde su casa algo para la merienda, mientras el resto, que no tiene nada, mira, lo que también es muy doloroso”.

El reclamo para que se pueda volver a entregar la merienda diaria en la escuela ha sido planteado por varias directoras, hasta ahora sin éxito. “Es necesario darles la merienda en la escuela, porque el chico tiene hambre ahí, y a veces se descomponen de hambre. El bolsón, en cambio, va a la casa y termina dividido entre todos los integrantes de la familia y es probable que les dure dos días”, argumentó la docente.

Por último, aportó una reflexión sobre el actual escenario socioeconómico, en medio de la Pandemia: “La escuela siempre es un termómetro de las crisis y uno se da cuenta que hay muchas familias que la están pasando realmente mal. La semana pasada se desmayó una alumna, que dijo que estaba a ‘dieta’, pero sabemos que es otra la causa. Es muy difícil pasar la tarde y concentrarse en el estudio con la panza vacía y la sensación de hambre. Una y otra vez los mismos alumnos preguntan ‘¿cuándo nos van a traer la merienda?, ¿no tiene nada? Hoy no almorcé’. Uno no sabe qué responderles”, admitió.

Fuente: El Entre Ríos