Accidente lo dejó sin caminar a los 16 años, pero no dejó de luchar y es bombero

Mario Godoy trabaja su panadería, donde comienza a las 4.30 y también, se sumó al Cuartel de Bomberos de Rosario del Tala. “Soy muy agradecido a todos ellos porque me aceptaron de inmediato”, resaltó.

Un nuevo episodio en la vida de Mario Godoy o sencillamente Marito, oriundo y radicado en Gobernador Mansilla, pero de ahora en más con una relación directa con Rosario del Tala.
En estas mismas páginas de El Observador hemos desarrollado su historia desde aquel miserable 24 de diciembre de 1997 cuando tras ser chocado por una camioneta, su mundo cambió abruptamente. A los 16 años quedó inválido, pero no por eso se puso límites a sus objetivos.

Ya hemos narrado algunas de sus vivencias como elaborador de productos de panificación, trabajador municipal, atleta hasta hace poco y ahora…bombero voluntario. Se trata, para muchos, del primer integrante de un cuartel que presenta esta discapacidad. Fue en Rosario del Tala donde encontró una puerta abierta para llevar a cabo su sueño.

Ante El Observador contó: “Siempre me gustó ayudar a la gente, siempre traté de conseguir y ayudar a las personas que lo necesitaban. Me gusta ser solidario y no había tenido la posibilidad de conocer un cuartel, el año pasado pude visitar uno en Tala y pregunté cómo tenía que ser físicamente la persona para ser bombero. Me dijeron que lo físico no importaba y si me interesaba ser bombero, que lo hiciera y me comunique con ellos”.

Fue el puntapié inicial para otro logro en su vida. Vio la posibilidad y la aprovechó: “Las capacitaciones se hacían en Tala, fui un viernes a conocer el cuerpo activo, me presenté y me informaron de todo lo que necesitaba para comenzar. Fue todo un año realizando estas jornadas de aprendizaje y hace unos meses pasé a formar parte de ese hermoso grupo de trabajo”.

Marito potencia sus virtudes humanas y no se deja vencer por la adversidad que lo tuvo como protagonista. “El otro día tuvimos que salir a hacer un servicio y me puse overol, borcegos y subí al camión con ayuda de otro compañero. Nos fuimos y estuve trabajando desde adentro del camión en el manejo de las bombas. Cuando ocurrieron las lluvias torrenciales que dejó casas bajo agua, hice una colecta en Mansilla y llenamos una Kangoo con ropa, productos de limpieza y demás”, señaló.

Después de aquel accidente de 1997, Marito estudió dibujo artístico en Artes Visuales en 2000 y 2001. Del 2003 al 2007 trabajó en una frutería, donde durante el segundo año el dueño marchó de camionero y lo dejó como encargado. Luego estuvo en un taller de chapa y pintura, tuvo un kiosco con mesa de pool que “abría a las 19.00 y estaba hasta la madrugada”.

En 2013 comenzó a trabajar en la municipalidad de Mansilla, abrió su panadería en la casa e incursionó en el deporte. En 2018/19 jugó ping pong y practicó lanzamiento de jabalina compitiendo en certámenes provinciales y nacionales. “Entrenaba en Mansilla, iba a Gualeguay, a Basavilbaso y llegué a representar a Entre Ríos en el Cenard en Buenos Aires”.
Hoy, sigue en el municipio, continúa con su panadería donde comienza a las 4.30 y se sumó al Cuartel de Bomberos de Tala. “Soy muy agradecido a todos ellos, al jefe de cuartel y al cuerpo que me aceptaron de inmediato”, resaltó.

Incluso destacó que el jefe de Basavilbaso (donde efectuaron las capacitaciones) “estaba sorprendido porque nunca imaginó encontrarse con una persona así con intención de ser bombero. En el cuartel de ‘Baso’ se puso atención y se fijaron en mí porque en la primera vez que fui, me dijeron que no tenían baño para las sillas de rueda. Les comenté cómo tenía que ser y en la segunda capacitación ya tenían las paredes levantadas y el inodoro comprado. Se portaron muy bien y sólo tengo palabras de agradecimiento”.

Otro capítulo en la vida de Marito, Mario Godoy, entregando su solidaridad para con quienes lo necesitan y extendiendo su mano amiga. No hay límites para los sueños, pueden presentarse obstáculos que dificulten nuestra meta, pero no la hacen imposible de alcanzar