Escalofriante: Junto a su pareja, buscó a su ex y la asesinó delante de su hijo

Una joven comerciante fue brutalmente asesinada. Su ex la degolló con el cuchillo de cortar pollo delante del hijo en común que ambos tenían. El pequeño se desmayó en el lugar. La pareja del femicida también fue detenida.

La comerciante Jessica Solís fue asesinada con un cuchillo de cortar pollo por su expareja, Ezequiel Domínguez (30), quien llegó enceguecido de odio junto a su nueva pareja (también detenida) al pequeño microemprendimiento comercial, donde la mujer se ganaba la vida preparando milanesas de pollo casi para todo el vecindario. Ocurrió en el barrio San Calixto de Salta

Domínguez, según testigos presenciales entrevistados por el diario El Tribuno, llegó al lugar junto a su nueva pareja, una joven de nombre Rocío.

La mujer se sentó en el interior del negocio, donde se encontraba un hijo en común entre Domínguez y la víctima, y presenció sin inmutarse cómo el sujeto violentaba a su expareja. Los gritos hicieron que una mujer -Belén- se acercara al negocio en momentos que la víctima logró ganar la calle. Allí Jessica Solís llamó a la policía para que urgente le den protección. En ese ínterin llegó otra vecina a comprar milanesas, por lo que según testigos la mujer antes de ingresar le pidió a Belén que llame de nuevo a la policía e ingresó nuevamente al negocio junto con la clienta, sin saber que su ex, con el cuchillo de trozar pollo, la esperaba para degollarla de un solo golpe, prácticamente.

El hijo, de 8 años, en medio del alarido de la clienta, salió ensangrentado y cayó desmayado en la puerta del negocio mientras el sujeto alzó a su víctima y la sacó afuera, exigiendo a Belén que los llevara en su moto a un centro de salud.

El femicida intentó detener la hemorragia hasta la llegada de la policía y la ambulancia, más de 40 minutos según los testigos, y al arribo de estos la mujer expiró.

El relato de las testigos presenciales muestran a la “otra” sentada en todo momento, describe El Tribuno.

Revelaron que la violencia y las amenazas devenían de la disputa por la propiedad del local comercial, del cual todos obtenían una parte y, al parecer, la nueva pareja del femicida intentaba dejar a la mujer sin su sustento y sin su lugar en el mundo.

El barrio -consternado- casi al unísono dio fe de esta versión del brutal crimen y señalaron además la indefensión en la que viven decenas de madres solteras en ese lugar, signadas por la violencia y el abuso, un dato que revela la precariedad social de esas familias.

Fuente: El Tribuno